Siempre me llena de alegría los recuerdos de cuando eramos chicos y desastrosos, cuando limpiabamos la mesa para que nos dieran plata, las guerras de barro, los veranos en la plaza, cuando te perdiste en el persa por quedarte viendo juegos de nintendo, las peleas hasta extrañarnos, que nunca pudiste ir a otro baño que no fuera el tuyo, quedarnos en tu casa y hacer carpas, que intentaras asustarme con tus historias de terror y el que terminaba muerto de susto eras tú, jajaja.. pucha que te quiero.
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