miércoles, 16 de septiembre de 2009

El silencio

Me siento culpable del destino de tu vida y es una carga tan grande. Aveces comienzo a pensar en la suerte que hubieras tenido de no tenerme, es fuerte querer a un fantasma que intento matarte, literalmente. Hubiera dado cualquier cosa por no haberte visto llorar esa noche, tu estabas sentada en la mesa y te preguntabas porque se fue, yo pensé que te dolía el corazón pero ahora me doy cuenta que no sabias que hacer y querías que el volviera para no tener que volver a tu dolorosa juventud que quisiste dejar atrás jugando a ser mayor, lastima que de eso nací yo.
Cuando me despertabas y me decías "mira esta durmiendo, llego en la noche mi chiquitita", yo me alegraba pensando que el hecho de que llegara era algo bueno, ahora me doy cuenta que claro, llego en la noche, pero borracho y te saco la cresta pero tu seguías ahí de pie, por nosotros, aun cuando sabias que horas antes de pegarte tuvo sexo con alguna mujer.
Cuando era navidad y él todavía no llegaba, esperábamos mucho tiempo para poder comer. Yo estaba contenta porque estábamos con la luz de las velas y la mesa se veía tan hermosa como tú, pero las velas no eran porque quisieras era porque el infeliz no había pagado ni el agua, pero tu seguías ahí con una sonrisa para nosotros.
Aguantaste tantas cosas por mi y Matías tuvo que aguantar tanto por nosotras. Es horrible tener esa imagen de los tres en el comedor... Tú llorando frente a él, agresivo como la pena, y me sostenias a mi a tus espaldas y decías "¡no te la llevaras Víctor, escuchame, no te la llevaras!", yo no sabia que pasaba y corría lejos de ustedes pero volvías una y otra vez a colocarme a tus espaldas protegiéndome cuando en realidad debiste protegerte a ti misma, todavía tengo esa imagen de él haciendo pedazos ese gigantesco reloj, de un solo golpe, que tanto querías.. te lo había regalado mi abuelo y era lo único que te recordaba a casa, maldito maricón.
Yo soy una perra por todavía querer a alguien que te hizo tanto daño, es solo que aveces me siento tan sola. Me siento una mierda cuando te traigo problemas y detesto no poder compensarte por todo, es que somos tan distintas. Odio ver en tu cara ese dejo de tristesa, nunca más te lo has podido quitar. Yo te amo mamá, es solo que cuando yo sea una no quiero ser como tú, no aguantaria. Detesto haberte hecho vivir y dejar de vivir tantas cosas, lo detesto tanto como acordarme de cuando me perseguía mi abuela para contarme lo que él te hizo con ese maldito cable y Matías, y yo corriendo para llegar a la piesa a esconderme y cerraba la puerta con pestillo para poder taparme las orejas y no escuchar pero ella seguía gritando atrás "¡eso es lo que le hacía!", vieja de mierda pero aún así tu me decías no odies, no odies. Hay tantas cosas más que me entere esa vez y hay tantas cosas que quiero borrar, cosas de tu vida, cosas de mi vida, cosas de él. Al fin estas a salvo, estamos los tres, pero aún así siento que tu alma llora
y yo desearía no haberte causado tanto dolor.

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