El calor profundiza en tus ojos, esa caminata que motiva las esperanzas y crea la concentración necesaria que da respuesta a mil pensamientos. Porque el aire que, tal vez, puedas ver rosar por tu piel y la revive, todo lo que perdemos se queda en el camino y no importa despojar los bienes porque tu felicidad ya nació.
De noche por momentos crees que todo se ira a la basura pero luego miras las estrellas y vuelves a sentirte bien, porque estás bien. Se acortan las horas, es mucha la acción y no te arrepientes de nada. Todo es un ciclo que lamentablemente cuando no acaba te sigue para que lo termines.
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